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jueves, 5 de abril de 2018

Le petit prince




Todas las personas mayores han sido primero niños. (Pero pocos lo recuerdan).

Hoy es el 75 aniversario de la publicación de "El Principito". También es un día muy especial. Y es que este es el mes de volver a ser niños. Yo tengo suerte, desde hace un tiempo me vuelvo niña todos los días.

Me sorprendo con cosas cotidianas, me disfrazo, pinto con los dedos.

Y mirar al cielo por las noches, y ver que todas las estrellas florecen...

-No se ve lo que es importante...
-Seguro que no...
-Es como una flor. Si la flor que amas se encuentra en una estrella, da alegría mirar el cielo por
la noche. Es como si todas las estrellas florecieran.
-Seguramente...
-Como el agua, la que me has dado... Era como una música, recuerdas? Era dulce...
-Seguramente.
-Mirarás por la noche las estrellas. No sabrás exactamente cuál es la mía pues mi casa es
demasiado pequeña. Pero será mejor así. Para tí mi estrella será alguna de todas ellas; te
agradará mirarlas y todas serán tus amigas.

miércoles, 5 de abril de 2017

Estado de eterna sorpresa

Las primeras palabras que leen aquellos que tratan de alcanzar la iluminación en los valles secretos cercanos al eje del mundo donde resuenan los gongs y merodean los yetis, las encuentran al ojear La vida de Wen el Eternamente Sorprendido.

Lo primero que preguntan es: «¿Por qué estaba eternamente sorprendido?».
Y la respuesta que reciben es: «Wen reflexionó sobre la naturaleza del tiempo y entendió que el universo se recrea de nuevo, instante tras instante. Por tanto, comprendió que en verdad no existe el pasado, únicamente un recuerdo del pasado. Cuando se parpadea, el mundo que se ve al abrir los ojos no existía al cerrarlos. Por tanto, dijo él, el único estado apropiado en la mente es la sorpresa. El único estado apropiado en el corazón es el gozo. El cielo que estás viendo ahora nunca lo habías visto antes. El momento perfecto es ahora. Alégrate de ello».


Ladrón del tiempo

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Creo que ya puse esta cita de Terry Pratchett por ahí pero es buen momento para recordarla. El recuerdo del pasado no existe y es relativo, a la vez que parece que hace muy poco tiempo de eventos lejanos en el tiempo, pienso en todo lo que ha pasado desde entonces y me abruma.

Este párrafo me recuerda mucho al pobre pescador de la costa suiza, ese al que no dejaban vivir a su manera. El que cada día lanzaba sus ganancias al mar y volvía a empezar desde cero. Él comprendió perfectamente las palabras de Wen, el problema está en que los otros no las entendían. Siempre está esa dicotomía, entre nosotros, los que poseemos la verdad de las cosas, y los otros, los que no las entienden y no nos dejan ser felices. A veces este equilibrio se rompe, creemos que tienen razón. A veces nosotros mismos somos parte de los otros, cuesta entender en qué bando estamos, y si somos de los nuestros.
Por otro lado, tendemos a pensar que si pudiéramos cambiar el pasado las cosas serían diferentes ahora, serían mejores. Pero el caso es que no lo sabemos, tal vez de haber tomado otras decisiones ni siquiera existiríamos. Tal vez si no hubiera decidido venirme a vivir aquí hace ya casi doce años, un autobús me hubiera atropellado en Albacete y c'est fini.

Entonces toca recordar las palabras de Wen, recordar que pase lo que pase el único momento que existe es el ahora, y que es lo único que vale la pena. Existir, sorprenderse con las alegrías del día a día y, como decía Voltaire, cuidar del jardín.

Bueno, como esta última frase ha quedado lapidaria (y un poco pedante, lo reconozco), hasta aquí el post de hoy.

jueves, 23 de marzo de 2017

Cómo nos las apañamos después de la bomba


El último libro que me leí antes de que me cargara el botón de encendido del eBook fue Dr. Bloodmoney, o cómo nos las apañamos después de la bomba, de Philip K. Dick.

De nuevo, me fascina ver cómo la literatura de Dick es la base de cientos de obras de ciencia ficción actuales. Referencias inversas que voy encontrando en sus páginas, en este libre de 1965 que estoy segura que todo el equipo técnico de Bethesda leyó mientras concebía la idea de la saga Fallout

En este caso, las primeras páginas nos hablan del mundo "actual", de Dick. Gente corriente con trabajos corrientes que hace cosas corrientes, y algunos que tienen habilidades poco corrientes. Un vendedor de teles, un discapacitado, un físico paranoico culpable del error de cálculo que causó la muerte de miles de personas, una pareja que se encamina a Marte. Todo ello truncado cuando caen las bombas. Y todo lo que pasó después.
Cómo los animales mutaron y hay que sobrevivir a ellos, a perros que hablan, gatos en bandas organizadas y ratas que saben tocar la flauta. Cómo la pequeña comunidad se protege entre sí. Y cómo los astronautas quedan atrapados en la órbita terrestre, sin llegar a Marte, pero convirtiéndose en un ser todopoderoso que permite conectar todos los lugares de la Tierra y recuperar algo de lo que ya se ha perdido. Como el Starman de Bowie, esperando en el cielo, la última esperanza del planeta.

Un relato cruel sobre la naturaleza humana y su capacidad de adaptabilidad. que nos transporta al Yermo y a la añoranza de tiempos mejores. La supervivencia en soledad, el ser humano en medio de un mundo que se cae a pedazos y, como siempre, drogas y personas con habilidades extrasensoriales.

Un libro indispensable para todos los que le guste la temática postapocalíptica. Tiene hasta la música de los 50.