martes, 28 de noviembre de 2017

Before the storm

Bueno, pues ya le he pegado fuego a este maravilloso juego. No todo en la llegada a los 30 tenía que ser malo.

Lo comencé emocionada pero con ciertas dudas. A pesar de las buenas críticas, no sé, una nunca se fía de las segundas partes. Pero no me defraudó. Es... como volver al primer juego, pero completamente diferente. No sé, hay que jugarlo para entenderlo.

En este caso vamos unos años antes de los acontecimientos de Life is Strange. Profundiza en la relación de Chloe y Rachel. He encontrado similitudes y diferencias con el juego original, sin spoilers:

Diferencias
Obviamente ya no está Max, así que el tiempo es lineal. Las decisiones que tomes, las has tomado.
El retroceso en el tiempo lo sustituyen las peleas de insultos. Chloe reta a los desconocidos a una batalla dialéctica al más puro estilo Monkey Island.
Otra nueva mecánica: los graffitis. Eres una adolescente rebelde: haz pintadas.
Son solo 3 episodios. 

Similitudes
Los gráficos.
La BSO es completamente distinta pero entra en este apartado porque vuelve a ser genial.
La mecánica de juego, con decisiones y decisiones definitorias.
Los finales de episodio que te dejan super picueto. ¿¿Para cuándo el 3??

En resumen, como dijo alguien en un análisis de Steam:

11/10. Me hizo querer ser lesbiana.

martes, 21 de noviembre de 2017

Alboroto

Me he dado cuenta de que este año no me he auto felicitado mi cumpleaños. Tiene mucho que ver el alboroto en que se ha convertido mi vida.
Hoy aquí y mañana allí, como los hombres de Telefónica del corto del Secdleto de la Tlompeta. Contando historias al azar por toda la geografía valenciana.

Y, así, han llegado los 30. El tiempo, lento mientras pasa pero rápido en la memoria. Cuando me he querido dar cuenta ya estamos casi en 2018 y dejamos atrás este 2017 de cambios y revoluciones. Me pongo a escuchar música y canciones que ya tienen más de diez años. Y parece que fue ayer cuando las escuchaba por primera vez.


Feliz Noviembre. Felices treinta años. 
__________

Sucede que a veces
la vida mata, y te encuentras
solo en este corazón no reciclable
Se hunden petroleros desahuciados
y sospechas que provocan miopía
en lanzadores de puñales.

Pero sucede también,
que sin saber cómo ni cuándo
algo te eriza la piel
y te rescata del naufragio

Y siempre es viernes, siesta de verano
Verbena en la aldea, guirnaldas de mayo
Tormentas que apagan el televisor

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Deja que el viento nos lleve

Por si no era demasiado obvio por la entrada anterior, de vez en cuando una conexión extraña me lleva a hacer cosas de golpe y porrazo. Este año he aprendido que me viene de familia. Y el resultado suele salir bien.

Por ejemplo, en septiembre me apunté a los exámenes de Cambridge. Y ale, ya puedo decir que tengo un C1 de inglés sin sentir que me estoy tirando el rollo.

Un poco más tarde me hice el tatuaje. El resultado ha sido muy bonito y estoy muy contenta. 

Y un tanto antes, en agosto, leí que Ismael Serrano sacaba disco recopilatorio por sus veinte años de carrera. Y que si comprabas en preventa te venía firmado. ¿Firmado? No necesitaba más. Como diría Enjuto Mojamuto: Comprar. Dios existe.

Era verdad que estaba firmado. Con esta frase. De una de las canciones nuevas. Ven. Deja que el viento nos lleve.

Con esa frase robada de Machado que también aparece en su oxímoron. Hoy es siempre. Todavía.