Cuánto tiempo sin pasarme por aquí.
Temporada alta, lo llaman.
Pero hoy acaba y estoy más relajada, al fin.
Quizá alguien haya reconocido el número que da título al post. Sí, es el segundo premio de la lotería de Navidad de este año. El número que mi abuela jugó a la lotería durante toda su vida. Ha salido, con ocho años de retraso, y, aunque no he visto ni un euro (qué le vamos a hacer), me emociona saber que en mi familia ha habido una lluvia de buena suerte.
El día del sorteo fue un día de emociones variadas y confusas, pero sobre todo de mucha alegría y añoranza. De pensar en desayunar tortas fritas con chocolate y en comprobar los números en el periódico, sentada junto a mis abuelos, buscando el 21015 entre las pedreas.
Por otro lado, yo estoy aquí, sentada frente al ordenador, con canciones viejas de Extremoduro que no me había detenido a escuchar.
Las dejo por aquí.
Feliz 2019