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lunes, 23 de abril de 2018

Trobades

-¿Es el club de los nostálgicos?
-Sí, pero ya no es lo que era...
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El viernes fue un día particular. No había escrito antes porque estaba completamente destruida tras la semana, y tenía que coger fuerzas para esta que entra. 
Han sido unos días particulares en general. Conducir, para arriba, para abajo, con muchas prisas, de Castellón a L'Eliana, de Onda a La Vall. Una semana llena de días infinitos con horas eternas. Pero la recompensa vino el viernes.

Y es que cuando lees algo, nunca te imaginas conocer al autor. Menos comer con él y llevarle de turismo. Pero a veces la vida te sorprende. Y aprendes que todos somos iguales, que tus ídolos tienen ídolos, y que hay momentos en los que toca volverse una esponja y absorber todo lo que puedas aprender en unas horas.

Hay encuentros que vienen con fecha de caducidad, y este era uno de ellos. Muchas veces en la vida no sabes cuánto tiempo tienes con alguien. Un día, de repente, se van y ya no puedes aprender más de ellos. Es casi mejor saberlo de antemano. Un poco como en aquel capítulo de Black Mirror.

Pero bueno, que me pongo melodramática. Y hay tanto que hacer. Ver "Philip K. Dick's Electric Dreams". Ver "Westworld", que vuelve hoy. Leer (una lista interminable). Ir al cine. Trasplantar los pimientos. Ver crecer el aguacate. Cumpleaños, fiestas de mayo, y un largo etcétera. La primavera ha venido, y nadie sabe cómo ha sido.

Ah, y por cierto, feliz día del libro.

PD. También pasa una cosa curiosa, y es que cuando iba hacia Castellón a encontrarme con el escritor, iba pensando en cuando Celio y yo nos encontramos a Elsa Pataky en Nueva York. Él iba súper emocionado gritando: "¡Tengo una foto con Elsa Pataky!"y uno de los compañeros de viaje dijo: "Seguro que ahora Elsa está súper emocionada gritando: ¡Tengo una foto con Celio!".

Y me hizo reír el recuerdo. Porque el escritor iba a pasar unas horas nada más y nada menos que conmigo. Y mi compañía está muy cotizada últimamente.